Importancia de la relación odontólogo-paciente en la atención dental
La relación odontólogo-paciente es fundamental para una atención dental exitosa, ya que la comunicación, la empatía y la ética fortalecen la confianza, mejoran la adherencia al tratamiento y garantizan una experiencia clínica más humana y efectiva.
¿Qué significa la relación odontólogo-paciente?
Cuando hablamos de la relación odontólogo-paciente, nos referimos a ese lazo profesional y humano que se crea entre quien presta el servicio odontológico y la persona que lo recibe. No se trata solo de lo clínico, sino de un vínculo que implica confianza, buena comunicación, respeto y, claro, mucha empatía. Desde el primer contacto, ya sea en la consulta inicial, durante la recolección de antecedentes o en la explicación de los procedimientos, se va construyendo esa relación.
Por ejemplo, un paciente que entiende claramente su diagnóstico y sabe qué esperar del tratamiento suele estar más tranquilo y dispuesto a colaborar. Además, una buena comunicación permite al odontólogo detectar factores psicosociales que pueden influir en la salud bucal, como el temor al tratamiento, experiencias negativas anteriores o incluso barreras culturales propias de nuestra región.
Cuando la relación es sólida, el paciente se siente escuchado, comprendido y valorado. Al mismo tiempo, el odontólogo tiene la oportunidad de conocer mejor las necesidades y particularidades de cada persona, lo que facilita una atención mucho más personalizada y alineada con los principios éticos de la profesión.
Rol del odontólogo como profesional de la salud integral
El odontólogo va mucho más allá de cuidar dientes y encías. Es un profesional de la salud integral, encargado de prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades, pero también de promover hábitos saludables que impactan en todo el organismo. El odontólogo debe estar preparado para identificar señales de enfermedades sistémicas que pueden manifestarse en la boca, como la diabetes o la hipertensión, y orientar al paciente hacia el médico adecuado. Por eso, su rol es mucho más completo: no solo atiende la boca, sino que cuida el bienestar general del paciente.
Y no menos importante: el odontólogo debe tener la capacidad de identificar no solo los problemas físicos, sino también las inquietudes, temores y expectativas de cada persona. Esa sensibilidad para comprender al paciente en su totalidad es clave para brindar una atención más humana, generar confianza y, en últimas, lograr mejores resultados terapéuticos.
Importancia de la relación odontólogo-paciente
La importancia de la relación odontólogo-paciente se refleja directamente en la calidad del tratamiento y en la experiencia del paciente. Cuando existe un vínculo sólido, la comunicación fluye mejor, se entienden claramente los síntomas, el historial médico y las expectativas de la persona. Los pacientes valoran mucho la cercanía y la claridad con la que se les explica todo. Cuando hay confianza y respeto, es mucho más probable que sigan las recomendaciones del profesional, lo que se traduce en mejores resultados clínicos. Además, una relación cercana ayuda a disminuir la ansiedad y el miedo al tratamiento, algo que no es raro ver en la consulta odontológica.
Por ejemplo, si el odontólogo toma el tiempo para explicar cada paso del procedimiento y resuelve las dudas del paciente, se reducen los riesgos de incomodidad o de que la persona abandone el tratamiento. Esa confianza también es clave para que el paciente asista a los controles posteriores y se mantenga enfocado en prevenir problemas de salud oral a futuro.
Factores que fortalecen una buena relación profesional
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Comunicación clara y efectiva: escuchar atentamente al paciente, responder sus preguntas y explicar los procedimientos de forma sencilla y comprensible.
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Empatía y respeto: hacen sentir al paciente valorado y comprendido.
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Confidencialidad de la información: genera confianza y tranquilidad.
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Cumplimiento de normas de bioseguridad: refuerza la percepción de profesionalismo.
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Honestidad al dar diagnósticos y pronósticos.
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Puntualidad y trato cordial en cada consulta.
La formación integral en Odontología, como la que impulsa la Pontificia Universidad Javeriana, ayuda a los futuros profesionales a desarrollar habilidades interpersonales y éticas desde el inicio de su carrera.
Consecuencias de una mala relación odontólogo-paciente
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Falta de adherencia al tratamiento.
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Insatisfacción del paciente.
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Resultados clínicos poco satisfactorios.
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Malentendidos sobre los procedimientos.
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Expectativas poco realistas y desconfianza.
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Quejas formales o conflictos legales.
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Afectación de la reputación del profesional y del consultorio.
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Dificultad para captar nuevos pacientes por comentarios negativos.
Por ejemplo, si el paciente no entiende bien el alcance de su tratamiento porque no recibió la información adecuada, puede sentirse engañado o decepcionado. Esto, en algunos casos, puede generar reclamaciones ante entidades como la Superintendencia Nacional de Salud.
La ética como pilar de la relación odontológica
La ética profesional es, sin duda, uno de los pilares fundamentales en la relación odontólogo-paciente. Actuar con honestidad, confidencialidad, responsabilidad y respeto es clave en el ejercicio de la Odontología en Colombia.
Cumplir con las normas éticas protege los derechos del paciente y fortalece la confianza en el sistema de salud. La ética también se refleja en el manejo adecuado de la información, el respeto por la autonomía del paciente y la transparencia en cada paso del tratamiento. Estos temas son fundamentales para consolidar el vínculo profesional y garantizar una atención realmente centrada en la persona.
¿Cómo fortalecer la relación en la práctica clínica?
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Desarrollar habilidades comunicativas y actitudes empáticas.
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Mantener un compromiso ético constante.
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Dedicar tiempo a escuchar al paciente y aclarar sus dudas.
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Explicar de manera sencilla los procedimientos y alternativas de tratamiento.
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Utilizar herramientas tecnológicas, como recordatorios digitales o plataformas para agendar citas, que faciliten la comunicación.
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Realizar seguimiento después de los procedimientos y estar disponible para resolver inquietudes.
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Participar en formación continua sobre habilidades interpersonales, bioseguridad y ética profesional.
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Implementar estrategias para mejorar la comunicación y solicitar retroalimentación del paciente.
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Mantener siempre un trato cordial y respetuoso.
La carrera de Odontología en la Pontificia Universidad Javeriana es un buen ejemplo para quienes buscan excelencia y están comprometidos con el bienestar de sus pacientes.

